¿Por qué inspirarnos en Montessori? Para ejercitar su mente absorbente

Lo que un niño necesita para aprender son experiencias ricas y atractivas, respetuosas con su momento madurativo y que le concedamos el tiempo necesario para que el aprendizaje se asiente y se consolide de forma natural, progresiva y pausada.

En sus tres primeros años sembramos las primeras conexiones afectivas que tendrán mucho que ver con el adulto que ese niño será. En ALBOROTO cuidamos con mimo de ellas y ofrecemos a los pequeños herramientas sencillas, amables y cotidianas para que aprendan a través de la vida práctica a conocer su entorno y su cuerpo confiando en sus posibilidades y creyendo en ellas.

Así enseñamos en nuestra Escuela, mirando a la infancia con asombro y confianza.

 

Metodología inspiración Montessori en la Escuela Infantil El Alboroto

¿Qué aprenderán gracias a esta metodología?

La pedagogía Montessori es un método de educación abierta, cuya finalidad es dejar a los niños libertad para explorar el mundo a su propio ritmo, atendiendo al mismo tiempo a su necesidad natural de orden y trabajo.

La palabra clave es autonomía. Las educadoras en ALBOROTO tratamos de no hacer nada que los niños puedan hacer por sí mismos y por supuesto no les obligamos tampoco a hacer cosas que no deseen hacer o que su momento evolutivo no les permita por mero convencionalismo.

Les acompañamos en sus caminos educativos siguiéndoles en aquello que ellos mismos eligen aprender de acuerdo a los intereses que naturalmente reflejen en cada momento.

Damos la oportunidad a los niños de evolucionar según sus instintos y sus deseos. Les permitimos dar rienda suelta a su necesidad natural de aprender.

¿Somos una escuela Montessori?

ALBOROTO es una Escuela con años de experiencia que ha visto pasar por sus aulas diferentes pedagogías y paradigmas educativos. Todos ellos han vivido su momento y todos tienen algo que aportar en nuestro devenir educativo.

La Metodología Montessori nos inspirará en nuestro día a día como medio de recuperar la sencillez en los materiales, la confianza en el proceso natural de aprendizaje y la figura de la educadora como acompañante e iluminadora del camino educativo de los pequeños, sin imposiciones y siempre respetuosa con sus momentos.

 

“El niño no es un vaso que hay que llenar sino una fuente que dejamos que brote”